La bodega y el vino,
nuestro enfoque natural
En Macatho hacemos el vino acompañando a la uva, sin apurarla ni forzarla. Respetamos su ritmo y dejamos que ella nos diga qué necesita. La vendimia es manual. Utilizamos cajas de 20 kg y que son transportadas con cuidado en el camión de Eduardo -nuestro fiel compañero desde 2016-.
Si el día de cosecha estuvo muy cálido, dejaremos las cajas al exterior para que se refresquen con el aire nocturno, una verdadera cámara de frío natural.
De esta forma, las procesaremos tranquilamente a la mañana siguiente a baja temperatura, para conservar toda la frescura y aromas. Si la cosecha tuvo lugar solo por la mañana, las uvas permanecen frescas y son procesadas durante el mismo día.
No usamos levaduras comerciales. Dejamos que las levaduras naturales del viñedo y de la bodega hagan su trabajo. Cada parcela y cada año fermenta a su manera. No seguimos recetas estandarizadas. Observamos, probamos, olemos y sentimos. Movemos el vino solo cuando es necesario, siempre a mano y por gravedad. Nada de bombas agresivas.
Nuestros vinos no reciben aditivos enológicos, salvo una pequeñas dosis de sulfitos antes del embotellado (menos de 20 mg/l total, y en la mayoría por debajo de 10 mg/l), un año después de la cosecha, y solo cuando es realmente necesario. No corregimos la acidez. No añadimos nutrientes ni azúcares. No usamos clarificantes ni enzimas. No filtramos ni pasteurizamos. No estabilizamos contra los tartratos (por eso a veces aparecen cristales naturales en la botella, ¡y nos encanta!). No añadimos taninos, colorantes ni nada externo, ni tampoco diluimos con agua.
Estas últimas prácticas, están permitidas en la ley chilena, pero nosotros elegimos no usarlas.
Preferimos vinos vivos, honestos y con carácter. Vinos que reflejen el lugar y el año en que nacieron, con sus virtudes y también con sus pequeñas particularidades. El vino se hace escuchando. Escuchando a la uva, al viñedo y a la naturaleza.















