MARÍA ROSÉ
María Rosé es nuestro rosé itinerante, un vino que nació en 2016 como un verdadero regalo inesperado. Cosechamos una pequeña viña de un Pinot Noir de 4 años que crecía colindante a nuestra bodega y la prensamos directamente, obteniendo una producción muy limitada: apenas lo suficiente para llenar una barrica. Al faltar mosto del mismo color para completar el llenado, fue imposible rellenarla por completo. Afortunadamente, las condiciones fueron ideales para que se desarrollara un velo de flor en la superficie. Bajo este velo protector, el vino realizó una crianza oxidativa de 15 meses en barricas, dando como resultado un perfil complejo, singular y profundo, muy similar a los vinos de la región de Jura, en Francia. La parcela original se arrancó en 2017, lo que nos impidió continuar trabajando con esa misma uva. En 2018 encontramos una nueva oportunidad con una hermosa uva País de Pilen Alto. Decidimos elaborarlo de manera especial: tras solo un día de contacto, extrajimos el jugo de gota -el que fluye libremente de las bayas sin presión-. Lo dejamos fermentar durante 17 días y, osteriormente, lo trasladamos a barrica para una crianza biológica de 11 meses bajo velo de flor. El resultado: un vino fresco y singular. Para la cosecha 2019 iniciamos nuestra primera vendimia con la uva País de Chimiltito. Como en toda proceso de trancisión, la uva se mostró impredecible en su "primer suspiro": con un alto porcentaje de bayas de color rosado intenso y con mucho dulzor. La maceramos durante 5 días y, tras el prensado, la dejamos reposar sobre sus borras finas en tanques de acero inoxidable durante 11 meses antes de embotellar. Nació así un rosé con mucho poder y profundidad, una acidez vibrante y una estructura que agradece el privilegio de trabajar con parras tan antiguas -de casi 200 años- en secano interior del Valle del Itata. En 2020, Chimiltito se consolidó como una viña ideal para tintos con carácter propio, por lo que exploramos su versión tinta. Fue en la cosecha 2021 cuando, gracias al crecimiento de las parcelas cultivadas en Pilen Alto, pudimos dividir finalmente la producción de esta zona en dos vinos distintos: • De las parcelas de la familia Flores elaboramos Segundo Flores, nuestro tinto emblemático. • De la parcela de Nino reservamos la uva para María Rosé, con un 25% de jugo de gota (sangrado libre) y el resto mediante un contacto con pieles de 9 días. El vino resultante es fresco, vibrante y cargado de toda la energía característica de Pilen Alto: un rosé con alma, profundidad y frescura que refleja el terroir único de estas parras antiguas. Continuamos con esta misma lógica par María Rose 2022 y 2023.










