
DÓNDE, POR QUÉ, CÓMO ?
En el sur del mundo, donde los Andes se cansan de ser muralla y se entregan al océano, existe un lugar que decidió envejecer despacio: el secano interior. Aquí el tiempo no corre, se asienta. Se posa en en los brazos retorcidos de las parras que han sobrevivido a casi todo: terremotos, olvido, la fiebre del oro, la fiebre del progreso y la más mortal de todas: la del olvido disfrazado de modernidad.
Nosotros no inventamos estas viñas, las encontramos hablando solas, con voz ronca la uva País, riéndose bajito el Cinsault y susurrando el Chasselas con el Moscatel. Son viñas viejas, muchas de ellas prefiloxéricas, que han resistido por pura cabezonería. Nuestro principal mérito ha sido escucharlas,entender que no necesitaban ser rescatadas: necesitaban ser vistas, respetadas, dejadas en paz, pero acompañadas.
Hacemos vino natural porque nos parece la forma más honesta –y quizás la más política– de relacionarnos con este pedazo de tierra. Sin herbicidas que esterilicen el suelo. Sin insecticidas que silencien la conversación entre insectos y cepas. Sin levaduras foráneas que impongan un idioma que la uva no pidió hablar. Solo fruta, tiempo, manos y la inmensa fortuna de trabajar bajo un cielo mediterráneo que Chile, -el mismo que define las grandes regiones vitivinícolas del hemisferio norte- por algún misterioso capricho geográfico, decidió regalarle también a esta parte del hemisferio sur.
El secano interior no es un paraíso virgen ni una postal turística. Es un territorio herido que está volviendo a aprender a respirar. Un lugar donde la historia de Chile se escribe todavía con cepas en vez de con documentos oficiales. Donde la uva País no es un “varietal en extinción” sino una memoria andante: la cepa del pueblo, la que sobrevivió cuando las grandes viñas se vistieron de Cabernet y Carménère paraexportar estandarización al gusto internacional.
Hacemos vino para quienes entienden que beber es también un acto de memoria, un gesto pequeño pero obstinado contra la homogeneización del gusto, contra el borrado sistemático de lo viejo, lo lento, lo imperfecto, lo local. Bienvenidos a las viñas que no se rindieron. Bienvenidos al Itata y una parte de Maule, donde el vino no se produce: se testimonia.