FRESA GROSSA
Este vino nace de uvas Syrah cultivadas en la misma viña que alberga nuestra bodega. Es la única parcela que trabajamos en el Valle Central -al estilo de viñas “modernas” chilenas-, en espaldera y poda en cordón. Sin embargo, conserva el espíritu tradicional del secano: sin portainjertos, sin riego y sin químicos de síntesis. Es una de las primeras plantaciones de Syrah en San Nicolás, Ñuble. Según el catastro vitivinícola, en 2004 ya figuraban sus hectáreas. Hoy, en 2026, con 24 años, es una de las Syrah más antiguas del territorio ñublesino. Aunque no es variedad típica, su antigüedad y rareza le dan un valor especial. La Syrah se adapta perfectamente a nuestros climas y suelos, entregando vinos vivos, con pH equilibrado y gran potencial de envejecimiento, gracias a sus características varietales y las condiciones edafológicas de la parcela. Privilegiamos el trabajo anual y aportes naturales: poda invernal, desbrote primaveral y guiado a mano. Durante el invierno e inicios de primavera, las vacas pastan entre las hileras para controlar la vegetación y enriquecer el suelo. El tractor solo entra cuando es imprescindible: para segar con precisión o aplicar azufre si es necesario. Desde 2016 cultivamos agroecológicamente y vinificamos con maceración carbónica, es decir, con racimos enteros. Esta técnica revela una expresión fresca y vibrante, transformando la potencia clásica en una paleta aromática cautivadora y llena de vida. En esencia, este Syrah une la tradición del Valle del Itata con nuestra visión forjada en Francia: un vino auténtico, respetuoso del terroir, preciso y sensible, que expresa un estilo fresco y distintivo.









